Este rincón pretende ser uno de tantos lugares para almacenar tiliches (o recuerdos). Está siendo producto de una cosquilla nocturna, de esas que no cesan hasta que encuentras el silencio siempre tan prudente para atenderla con calma, para rascarte sin sueño, sin prisa, sin cautela: a-tus-an-chas [en este caso a mis delgadas].
Que se queden AQUÍ, en el hoyo negro de la red, las letras, las imágenes, los alientos, las bromas ligeras, como damitas precoces. El rastro no importa, al final siempre puede eliminarse con algún "desactivar"... eso sí importa.
Cejas arqueadas, brazos cruzados, hombros encogidos y ¡¡que ruede la bola!!... como la noche, como la luna de la noche que gira sobre cada cabeza viviente.
Que vuele la rueda...
Una mujer desnuda en la arena. Antonio Berni.