miércoles, 31 de mayo de 2017

La Tuna de mi nopal

Se me aparece en sueños, me pide que la siga, atraviesa una brecha de tierra anaranjada, como su lomo. Dudo... hay espinas, ríos caudalosos, animales con ojos amarillos y rojos por el humo, con dientes afilados y lenguas que escupen insultos. Voltea hacia mí sus dos ojillos cafés encerrados en un halo de miel, las orejas las agacha y todo el miedo se me va. 
Despierto en un cuarto de locos, en una jaula blanca que encierra las ganas de estar con ella. No sé cómo llegué aquí, creo que me trajeron a golpes la decepción y la desconfianza. Sé que fueron ellas por las manchas moradas que tengo por todo el cuerpo, no se van y han pasado meses, años. 
Patas: una, dos, tres, cuatro... bigotes: dos, cuatro, seis, más... la dibujo tal y como la soñé. 

Quiero ser tortuga, perro, gatoperro libertario, paloma de mil alas, quimera que vive en sueños. Quiero cerrar la puerta y saber que nunca más tendré que abrirla. Quiero hoy, sólo por hoy, por un momento, volver al balcón azul y verte la cabeza reposada en la mejorana.

martes, 23 de mayo de 2017

Si alguien querría ser una tortuga de Mirta Rosenberg

Si alguien querría ser una tortuga
sería yo:
hacer de una sección cónica
mi propia sede prehistórica
alojada en la espina dorsal.
Ser tortuga
tiene algo de ideal:
desde joven luce arrugas
y en sentido literal
se hace mayor con los años
–a más edad
más tamaño.
Post-matrimonial,
sin lazos familiares
después de desovar,
igual a todas y cada una,
naturalmente hija de la luna,
sin embargo
no hay cisma
entre ella misma y sus lares.
Entre tantos avatares,
para mí
que estoy en mí
–puro apremio sin molicie–,
poco cuenta que sea lenta
su marcha en la superficie:
eso
me haría durar
y capaz de entrar al mar,
–que cubre dos tercios del mundo–
sabiendo que si me hundo
gano velocidad.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Cálculos y oráculos de Juana Molina

Soñé que yo
soñé que vos
soñé que hablábamos
decías que al bosque no
decías que mejor no cruzáramos solos

Ojos que ven
con ojos de gato
y ven con acierto lo que otros no,
los árboles que de día les tapan el sol...
Me gusta el sonido

Ni ermitaños ni enamorados
tampoco hay extraños seres de horror
poetas no
ni lunas de Byron...
al menos hoy
solos los dos

Es húmedo
es cálido
y también lúgubre
el bosque prodiga quietud
de noche tan sólo los dos
que miran.

Los árboles que se vienen encima
los pájaros en sus nidos
el hilo que dejan los caracoles
...de golpe se oyó un rumor

Sentí calor
ceniza en los ojos
sentí el olor
y un grito me pareció
el bosque entró en pánico rojo
el humo es más que el verdor.

Los cálculos y oráculos,
los números mejor,
decían que al bosque no,
decían que mejor no cruzáramos solos

https://www.youtube.com/watch?v=NAwTscjRGAk